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viernes, 5 de mayo de 2017

Camping en Pareja: Parte 1

Como cada año, era mayo y ya se acercaba el buen tiempo. De hecho, este año el calor vino de manera muy intensa, así que Sidra y Alberto no se lo dudaron cuando se plantearon la idea de volver a ir de camping.


En estos momentos, se encuentran de camino a una zona verde y tranquila, ya que esta vez quieren acampar por su cuenta y no dentro de un camping.

Sidra: ¿Seguro que es una buena idea ir a un sitio sin PROTECCIÓN?
Alberto: Sí, sí, yo antes lo hacía mucho con mis amigos y nunca pasó nada.
Sidra: Podría atacarnos uno de esos pollos gigantes...
Alberto: Bueno hombre, no será para tanto.


Después de casi una hora de viaje, llegaron a un lugar "ideal". Era llano y sin grandes árboles, el terreno ideal y quizás un poco seco.

Alberto: Pues creo que ya va siendo hora de aparcar.
Sidra: ¿En este sitio abierto, al que tienen total acceso los pollos gigantes y cosas mucho más malignas?
Alberto: No hay malignos ningunos. Piénsalo, en este lugar podremos tomar el sol sin importar la hora que es.
Sidra: Sí, sí, tú desvía el tema...


Bajaron del coche. Tras estirar un poco las piernas, se dispusieron a quitar las cosas del maletero.

Sidra: ¿Seguro que era buena idea traerlo todo así, echado a su suerte?
Alberto: Bueno, es que no había tiempo de ponerse a buscar una bolsa decente y grande para meterlo todo.
Sidra: Pues ya me dirás quién va a bajar todo esto.
Alberto: Pues vaya, no hay ningún problema, el maletero es la bolsa, y cuando necesitemos algo, lo cogemos.
Sidra: Qué fácil parece todo...


Alberto: Bueno, vamos a montar la tienda de campaña.
Sidra: Señor dame paciencia...
Alberto: No te preocupes, me he encargado de comprar una de esas tiendas super compactas del Clickatlón.
Sidra: ¿¡De las que valen 400€!?
Alberto: No valía tanto.
Sidra: Sí que lo vale, lo vi el otro día.
Alberto: Bueeno, he de confesar que se la he cogido prestada a un amigo.
Sidra: Ya decía yo.

Alberto sacó la tienda, que cabía en su mano, y con tirarla al suelo se montó sola.


Sidra: Realmente impresionante.
Alberto: ¿Ves? Lo que es tener buenos amigos... y con dinero. Iré montando la hamaca, vete sacando las cosas.
Sidra: Vale...

Fueron montando el campamento, la mesa con las sillas, la hamaca, la tienda...


Alberto: ¡Qué bien se está!
Sidra: ¿Ah sí? Pues levántate y ayuda, que no hemos acabado de montar todo esto.
Alberto: ¿Por qué has metido tantas cosas en el maletero?
Sidra: Te recuerdo que las has metido tú.
Alberto: Ya pero me obligaste a meter muchas cosas.
Sidra: Bueno, si fuera por ti a lo mejor nos moríamos de frío por la noche o acribillados por los mosquitos.


Llegó la hora de comer. Sidra puso la mesa mientras Alberto cocinaba.

Alberto: Haré estas salchichas en bote.
Sidra: ¿Salchichas? ¿En BOTE? ¡Ugh! ¿No se te ocurría otra cosa mejor que traer?
Alberto: Bueno bueno, en la estufita del camping todo sabe rico.
Sidra: Sí, sí... Sacaré los zumos y el postre.
Alberto: ¿Qué postre?
Sidra: Mi madre ha hecho unas galletas muy ricas.


Finalmente, se sentaron a comer.

Sidra: Qué bien se está aquí en medio de la nada. solo se oye la naturaleza.
Alberto: Sí, y al final las salchichas han quedado ricas.
Sidra: Si tú lo dices... Por cierto, qué raro que no haya pollos gigantes por aquí.
Alberto: Creo que el gobierno ha llegado a un acuerdo con la reina Estefanía para que no nos ataquen, y para que se mantengan a ciertos metros de nosotros.
Sidra: Oh vaya, qué interesante.


Al acabar de comer, no había mucho que hacer. Como ya habían montado todo, decidieron tumbarse un rato y relajarse después de tantas semanas de trabajo.

Sidra: ¡Esto es vida!
Alberto: Vaya, solo hay una hamaca...
Sidra: ¡JÁ!
Alberto: Pues nada, me sentaré en esta silla. Voy a leer una revista mientras, no me quiero dormir en la silla.
Sidra: ¿Alguna vez te has dormido sentado?
Alberto: Creo que no... Y espero nunca tener que hacerlo.


Ya era media tarde. 

Alberto: Ya me aburren tantas revistas.
Sidra: ¡Vaya! Yo probablemente tenga la espalda a cuadros... ¿Por qué no probamos la tienda de campaña?
Alberto: Yo no me pienso meter con este calor.
Sidra: Pues me meteré yo, a ver qué tan buena es la tienda de tu amigo... ¿No la habrás robado?
Alberto: ¡No!


Sidra asomó la cabeza por la puerta de la tienda. Todo era naranja.

Sidra: ¡Huy, esto parece un infierno! Pero no hace tanto calor, creo que tiene tecnología de esta para mantener una buena temperatura en el interior.
Alberto: Tendrá...
Sidra: Pues voy a adentrarme.


Sidra: ¡Guala!

Se tumbó en el interior de la tienda de campaña.

Sidra: ¡Se está genial! Además, esto es gigante, incluso me puedo poner de pie aquí. Podríamos dividirlo en habitaciones si quisiéramos, ¡es enorme!
Alberto: ¿Ves? Y sin tener que comprarla.
Sidra: Vas a tener que decirle a ese amigo que nos la deje más a menudo. Aunque sea para poner en el jardín, que dormir siempre en la misma cama aburre...


Sidra: Oye, ya que estás ahí fuera pásame cosas útiles para dejarlas ya dentro.
Alberto: Vale, toma las lámparas.

Mientras Sidra estaba en el interior, Alberto le daba cosas como las lámparas y otras utilidades que había que meter en la tienda.

Sidra: Ahora que lo pienso, hubiera sido mejor idea acampar en un Camping como tal...
Alberto: Bueno, ya no hay vuelta atrás.
Sidra: Todo sea por la experiencia...


Después del tráfico de cosas, Sidra salió de la tienda.

Alberto: ¿Por qué no sales ya?
Sidra: Ya voy. Hace un día maravilloso.
Alberto: Sí.


Sidra: ¿Y qué podemos hacer?
Alberto: No hay planes. De momento, podemos relajarnos y mañana ya haremos actividades interesantes.
Sidra: ¡Vale! Yo me pido la hamaca.
Alberto: Espera...


Continuará...

1 comentario:

  1. Que fotos más bonitas! La historia promete, supongo que Sidra ya estará preparada para lo que se pueda presentar. No es habitual en ella tener unos simples y aburridos días de descanso.

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